miércoles, 15 de septiembre de 2010



Las piedras han callado ante el paso inminente de su sombra impresa
los ríos de tinta han coagulado sus contenidos a la espera del dictamen
las cartesianas normas arquean el ceño interrogadas por el absurdo
las moscas, las infaltables y desdeñadas, han vestido de luto sus zumbidos
mientras de soslayo un par de buitres miran desde sus confortables balcones
como la comitiva empuja y el vulgo vitorea infamias
el instante mismo y menos esperado
de la ejecución a mansalva de la realidad
su cuerpo pende colgado de la web
ya no hay espacio a los simulacros ni al cáncer
por ello quizá Baudrillard adelantó los preparativos
para hoy darle la bienvenida.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tus ojos



Una luz directa
oculta en el silencio de un resuello
como una crisálida en su capullo
como una daga
penetran en mi pecho
sin clemencia, no intenta hacer daño
esculca, mide, proyecta, me sopesa
me calcula de pies a cabeza
y en tu silencio: callas,
no dices una palabra de más
o de menos.
caminas erguido de frente al futuro
construyes los derroteros que anclan tu nombre
a tierra firme como árbol infinito
Ríes y la luz se hace como la mañana
no importa si es medianoche
llegas en silencio y las palabras del cosmos
lo llenan todo
en tus manos descansan
la piedra filosofal, las claves del enigma
del apeirón al armagedón
el demiurgo íntegro
solo un pestañear tuyo
y la vida se ha resuelto.
Caminas seguro y te veo con infinita envidia
creador, hacedor, principio fundamental
fundador de la especie
te recuestas a mi lado y beso tu sombra,
hijo mío, bendiciendo el presente y el futuro
que son todo tuyos y te nombran
en esta tierra que has heredado.

martes, 10 de agosto de 2010

ocho en punto



Escapamos con alas de libélula de la crueldad cómplice de las cruces del cementerio de lo humano
cuando las campanadas estornudaban anuncios adoloridos y disgregados por el oleaje de la noche en dos
necesitábamos algo de delirios y sobriedad para las rutinas del apareo y sus efectos residuales
repletos de grietas en el ruido en las sábanas, los títulos, el linaje y los apellidos, colocamos piedras sobre piedras
la ermita apuntalada en valles de olvido daba el tono de agonía mientras ahogábamos el llanto en sonrisas hipotéticas contemplando el reloj de sol
parados al borde del acantilado, tus piernas, no existe piedad para el hombre al final de la historia
mirábamos pasar las volutas de humores cotidianos sobre los aullidos lastimeros la TV y su cacofonía de mercado
el martirio la tortura de la dignidad de conceptos mitológicos los libros apolillados la madera pudriéndose en la chimenea
salimos a la noche de ambos sin darnos las manos y en el espejo de la mirada nos desentendimos de todo
Nos despedimos sin lograr ser ángeles o demonios y con las ganas de querernos un poco más

domingo, 8 de agosto de 2010

A contraviento


I
era marzo dentro y hacía un frío enero de escarcha
la luna amohinaba una luz oblicuamente azulada de noches sin perros
lánguidas de lluvia corrían abajo las calles de San Juan al oriente
de espaldas al océano se contemplaban las lomas pardas del espinazo felino
corrían como caudalosa alegoría del tiempo cristalizado de norte a sur
el verdor se confundía con la noche en un solo amasijo de barro
recolectar pasos adoquines plazas templos repasando la gramática nocturna
en las piletas el agua es un fantasma ululante que esconde misterios
un tranvía de humo rompe el silencio con risotadas destempladas
caballos de fuego oscurecen los contornos del pergamino engominado
y a la distancia infinita del ajedrez del adoquín
unas lágrimas obligaban al cosmos a callar las respuestas del por qué
del tabú y del valor de seguir

II
soplaba con desgano para afuera mientras yacía en las profundidades
hacía frío en el cauce de las 2AM del serpenteante Quito
la piel solo es conectividad enchufe al cosmos
la música un oleaje calmo a la distancia ellos bailan
me abrazo y me siento en casa
más allá de las catástrofes y la noche

III
vuelo a contra corriente
un zumbido grave se apodera de las coyunturas
el mareo muerde las costillas como bestia colombina
la cobardía no tiene espacio a pesar de las llagas
el naufragio es imposible sobre el asfalto
muerdo el dolor
pasaran día repetidos de azul profundo
las fechas plagadas de apuros se precipitarán del calendario al suelo
mientras en cama espero los caballos y el tranvía
el cause de las 2 la serpenteante figura de esta ciudad
como yo llena de cicatrices.

jueves, 29 de julio de 2010

Construcción


los pasos me llevan a la esquina de la tarde azul frente a la iglesia
cuando los inmóviles columpios miraban la rutina del ciclista
y los agudos márgenes del olvido se apoderaban de tus labios
que una día fueron más que el sol, el universo, y la promesa real de la vida
la plenitud de tiempo consumado y la rebuscada seguridad de que nada
de que nadie podría poner fin a lo que debía ser
universo conspirador, dioses el destierro
garabatos de sal en las pisadas
todas las promesas tienen el absoluto valor de la verdad del instante
la limitada vida del infinito tiempo del desfile del amor y la muerte
la volatilidad de la pólvora amante del fuego
los pétalos del olvido, las mariposas del destierro
todo el peso del azar escribió con su tinta la "Y" de los caminos
el silencio se impuso como ladrillo chino
el desprecio tiró raíces que ni el agua de luna pudo calmar
soberbias negaciones de la espalda,caminaste caminé
el río de los días continuó retumbando por calles y avenidas
y todo se precipitó desde lo alto
cayeron torres y la luz se perdió frente al espejo
las olas callaron al faro y el mar devoró los vapores que sonrientes zarparon
nadie intentó el canto de gorrión en las mañanas de este mundo
yo perdí el rastro de tus migas y descubrí otros universos ávidos de infinito
nada importaba gran cosa, no me cansaba de maldecir tu nombre
el espejo opacó mi sombra y las brazas del ayer fueron proscritas
así ardieron otras brazas que enfriaban lo suficiente
atardecía en mi memoria y la polvareda del derrumbe
inflamaba mi garganta y algunos ojos ajenos
Partí si fechas en la bitácora y sin esperar respuestas
las ausentes palabras perdieron el sentido
incrustadas en cuevas y laberintos del insomnio
sombras de días de caza, herrumbre de la historia
un día llegarán los seres del mañana y no encontrarán nada
solo el polvo molestará sus gargantas
ladrillos al suelo o sobre ladrillos olvido y polvo
macizas máculas de un presente venidero
pasarás pasaré y la promiscuidad del saludo nulo será bandera
miradas entrecruzadas imposibles
caminaras en tu tiempo con tus jamás
yo a salvo, quizás, de la cola de Orión limpiaré de bruma el cielo
y dejaré las paredes manchadas de una historia sin final
de una felicidad sin límites
mía por primera vez e irrepetible.

lunes, 28 de junio de 2010

Ecuación a son de río


Es una enorme culebra que se escurre por la noche a mis pies tendida
sobre los adoquines que la contornean respiro el entre cano aire de esta hora
a mi lado pasa con prosa un flamboyán de melena larga
me dice al oído frases sueltas de otra tierra
miro cardinalmente sobre mi sombra
muchachos y muchachas de mil edades pasan o se van quedando
en una esquina poso mi cuerpo y miro el río lagarto devorador de sueños
suspiro y caigo de ojos afuera en picada sin apenas moverme
el vórtice de la noche se va en el agua como se fueron cruces y olvidos
con ellos me estoy yendo sin freno.
Me separo de mis ausencias, las dejo solas a que cuajen con la luna
retomo la ruta, camino contra corriente y contemplo absorto el frío
mi piel es una membrana estéril ni el agua fecunda ya en ella
a lo lejos la loma centenaria poblada de soles se empina insultando
la oscuridad del orbe preso y desesperado
malditas barreras, malditos recuerdos, el jodido río corre
las luces en el agua se mantienen
con la terquedad del infinito tiempo que nos hace creer que todo pasa
cuando lo único que se aproxima a toda marcha es un sopor final a lomo de caballo
para reclamar lo que siempre le fue suyo.
Callado trepo los escalones de dos en dos,
no hay verdugos, la noche es infinita, en ella caeré rendido
salto de prisa contando los pasos en la caída
mi sombra aguarda inmutable con su sonrisa

miércoles, 16 de junio de 2010

Partituras de otoño



Partituras en otoño
en la plaza del sol
los naufragios de punta a punta
entre el ir y venir
colman las copas
del carmín ajado de la tarde
mientras debato conmigo
el ajedrez del ser y el estar
cuando tú pasas de largo
y pierdo mi aire en tus muslos
mis ojos en tu cadera
y sigo sentado esperando el fin
sopesando las palomas al vuelo
y el apocalipsis demorado
este instante es violento como una mosca
que bebe mi sangre
ciega y asfixiada
de tardes sin carmín
podadas de piernas y caderas
sorbo largo el trago
y apago el sol antes de partir con mi eco
a otra parte donde pueda soportarme