lunes, 9 de junio de 2014

entre sábanas

A veces sabía
pero solo en sueños
agarraba con un tino pausado
los instrumentales de la furia
las rocas volaban como moscas
tábanos asiáticos
sierpes del viejo mundo
cristales molidos de la mañana
esparcidos cual lluvia redonda
derramada a bocajarra
llevaba la escritura del viento plano
y este enorme volcán que nacía del alma
solo estertor
la vida es incómoda
decía
y corría mares
despedazaba estrellas
y repetía
pero solo en sueños
cuando a veces sabía

viernes, 6 de junio de 2014

Día cero

Le dolía el vientre como el silencio
pero él
que no era él sino todos
rastreaba en su memoria
las letras de barro de su nombre
mientras el fuego ardía
leudando el pan para el horno
la esférica presencia del cosmos
 sobre las caderas
ella
que no era de ella
sino de todos
fundaba el ceremonial en círculo perfecto
entre el pubis y el cielo
sus ojos de estrella
alumbrarían el amanecer
y en medio de las piedras
brotaría del mar
y de sus olas
la vida

jueves, 5 de junio de 2014

El reino del solitario



El solitario inaugura su reino
y en el espejo de su imaginación un eco
repunta como alba
ola de mar coronada de sal
como un pastel adornado de espuma
se observa
calla
agudiza la mirada
y muerde sus labios en medio del extravío
aguarda
aleteo de dragón
exhalación de centauro
tenso
distante
expectante como galaxia
mira su costado e intenta
sin éxito
cazar las moscas de la insidia 
repite su nombre
como un rosario
una plegaria entre dientes
ve las horas caer
cual hojas de otoño desde el calendario
y en el suelo
saborea el hastío
El solitario inaugura su reino
y el silencio le da la espalda
cual bofetada ausente
reclina la cabeza contra el tránsito y su locura
contempla cielo y soles
mientras planetas enteros desaparecen
en lo más negro del agujero
de sus pupilas
calla
tenso
escuchando expectante la danza del cosmos
las piedras afiladas
de la existencia
las llamaradas del ser
incesante crepitación de carne y huesos
con sus uñas bestiales
rasga la delgada trama de la realidad
y cae en el fondo sin fondo del presente
El solitario inaugura su reino
mientras cae devastado
milenario fósil de lo sido
océano devorado por caracolas
tentáculos de la obstinación
medusas del cinismo
y el espejo ausente no le entrega la mirada
El solitario inaugura su rostro
frente al vació transitorio de lo efímero
levanta la corona de sus sienes
mundos y soles lo saludan
el silencio le hace una venia
y en los cartones de su lecho
abraza su humanidad
cual si fuese el primer día
y canta

lunes, 12 de mayo de 2014

Las primeras luces



La tormenta inicial no ha terminado
-no terminará-
el temporal recorre un desfiladero abrupto
ventiscas de occidente, lluvia de oriente
la tierra a los pies salpica en abrazos repetidos
y mi paso apenas siente firmes las rocas del ahora
aquel espejismo que el agua condena a olvido y muerte
arqueología que es llevada a la mar inclemente
impúdica


el pantano es confuso como el pasado
a pesar de las indicaciones
luna, sangre, estrellas
palabras errantes
ecos de relámpagos cegadores
mechero de aceite que humea contornos
muecas del tiempo y piedra
semas
recorrido en vela
silencio de pasos devorados por el susurro


intento no perder de vista las estrellas del sur
como a una nao definitoria
en el firmamento
la puerta que llama
altas ventanas sin reflejos
titilantes
sombras de ayer temprano
escurridizas
pasan violentas las bandadas graznando
y su cola de espuma
siseando, royendo las líneas delgadas
de la aurora vestida
de jaguar


la escalera en la espalda del lagarto,
las mantas colgadas en la selva,
el patio veraniego en casa, abuelo…
confluyen en un punto
la fuga y la dilución como catarsis
trazan líneas
comunión ratificada
somos idos,
fundidos

la agonía tiene de hereje la mirada
y el silencio de lo fáctico
cual fatal concreto engaña
lisa superficie
suerte de nada acumulada
temblor cuajado
en el cero en punto
del destiempo eterno


los buitres no perdonan
arrecian como aguacero
sobre el camino al nosotros
en la zona de marea
todo es confuso
ciego


para espantar la inercia sorda
las entrañas como nudo
la lengua del mar en remolinos
el boca afuera chapotea conjuros
blasfemias
y la esperanza distante no es destino
ni de los cuervos erráticos
ni de la luz
la luna cíclope mira y calla
escupe cual pompas de jabón
los argumentos que estallan
tras mis orejas
y al volver la mirada
atrás
no hay sal

solo las huellas que vamos dejando

lunes, 24 de marzo de 2014

Ganas de llamarte



RETOCADA la voz del asco
la reclamante palabra
el eco del pasado
lo efímero…
sueños del suelo
el espato del despertar
dejar en el almohadón
helando las pesadillas
ser vendaval albor
núbil consumación
agonía sin rumbo
o fuego al viento
y no quemar
los extraviados
peinadores esclavos de
la melena tupida del negro
minotauro
Ariadna minúscula
como gota de vino
enjaulada
víctima del reclamo
insiste por entre lágrimas
derramada
las copas de la bestia
que el hijo primero
ha de llevar una rosa
en la espalda
antes del duelo
y las arenas del mar
los pétalos como gaviotas
y un cordón de plata
que no llega
y se desangra del todo
entre dos lunas

martes, 4 de marzo de 2014

Aleteo tentativo


Sátiro en serie
televisado  sin pretender
grandes sobresaltos
como una caricatura pespunteada
trazos de granito y niebla
entre el tiempo y la ruina
en el almanaque de lomas
terraplenes y lagunas
suelo ser
pedacitos de sombra
polvo en los pétalos
algo de sol en el pavimento
y a ratos
entre un desliz y un suspiro
como quien inhala algo de aire
un dios clavado en tu costado
de esos que tientan y seducen
con vista al mar
y al pecado

miércoles, 5 de febrero de 2014

Cánticos del viento II


Insensato como he sido
apuesto a la naturaleza
y su arrebatada explosión
de paraíso permanente
para desafiar el orden lineal
el tiempo se tiende al cuadrado
y escucho croar la lluvia como
rana de orquesta
hay instantes en que los recuerdos
no son de gloria
sino de hastió y resignada
pérdida
sobre el lecho los fantasmas del ayer
cantan como náyades
ninfas de la perdición
valquirias de la conquistas
pretéritas pompas de jabón
sirenas del delirio
ecos
atado como Ulises al poste del presente
solo escucho
y pierdo poco a poco
con húmedas miradas
aquello poco que me ata a la cordura
y me recuerda que un día fui
feliz de 8 a 11
y que era vano
como la espera en un café distante
incluso en París lejano entre cigarros
mientras todas las miradas del mundo
caídas de otoño eran
barridas de la calzada infinita
por aquel viento
calmo y frío que
cobijaba a la ciudad poblada
en amarillas farolas ebrias de siglos
en un mes cualquiera
sin mayores interferencias de luz
en el grado cero de la sombra de mi desmemoria
cuando incluso los fantasmas huían del fuego
y los graznidos de las gaviotas del puerto