lunes, 22 de febrero de 2010

Muyuy


La lluvia cae como multitudinarios aplausos en la calzada
El aire huele a amaneceres y a humedecida tierra
La garúa se posa con más ternura que violencia sobre las honduras de la grama
Y vienen los primeros accesos de la luz como pasos seguros de titanes
Son más que un impulso una bienvenida el anuncio de que algo está por pasar
Llegan los hombres del monte tras las copiosas pelambres
A la ciudad de los grillos y relámpagos planetarios
Ganan la heredad de las crisálidas y hacen posible la magia
Sus sonrisas de mariposa marcarán la historia para siempre.

Cólera



Los matices de la nada rinden culto a mi piel
doblegados como líquenes
adheridos al cascarón
inexpugnable y externo
el más blando y expuesto de todos
frente al devenir
sonrió estúpidamente mendigando
golondrinas miradas
pero los ojos son una encrucijada de chirridos
que pasan como tormentas internas del alma
son ajenas fosas
fúnebres presencias que no atisban
mis reclamos de aullidos subsónicos
las pocas manos de gorrión con que no llamo a la acción
si acaso al frío de las vitrinas por donde entretengo al deseo
a paso lento de las eras en la alambrada huelo el café
No espero sonrisas
al cielo desterramos hace mucho
y el infierno está henchido de santos
reclamo el destierro de mí con algo de furia en las bocales
que me han nombrado

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ars Gramiticum Tosum



Anemias disfuncionales
Arritmia cerebral
Aneurisma esplénico pélvico
Anguina de páncreas
Agruras lacrimales
Abscesos cólico reticulares
Arcadas púbicas precoces y retorcentes
Y pa´ colmo me faltan 26 inicios para darle sentido
a esta enferma gramática
Sin Curas

martes, 16 de febrero de 2010

Debut pánico



La mar océana era como un ánfora abultada donde
La cólera de las letras dejó en la tintura de la palma y la pluma
Un surco enorme con una firma de sal en el derrotero como un
Ábside crispado de allendes impresos en la frente de las bestias ultramarinas
Aquella goleta surca el mar de sierpes apuñalando el amanecer
Con su mástil roza las púberes nubes de aguacero
El capitán dibuja con el catalejo la lejanía de una hembra
Y la sed marinera se siente cúbica en las braguetas de arena
La última fruta corre tras las olas con cara de albatros
Y todos hacen agua y aguardan la orden de orgía y motín
Las dagas se visten de fiesta y se desnudan para amar las profundidades de la carne
Hay festín en los mares de la antípoda
La densa marejada borra todos los rastros del ayer
Galopa en silencio la nao y el Barquero sonríe
Con su mejor partida.
Nubes y viento han pasado
Las olas de mala memoria llegan a los puestos de la conquista
Y no dicen nada que no hayan dicho antes
Y lamen la costa como quien ama
Y envidia la firmeza de las rocas.

viernes, 12 de febrero de 2010

Vértigo

A duendes y enanos mentales...



He sido un buen perro que cumplió a su manera con las obligaciones
Fiel a los huesos y despojos de las manos que me alimentaron
Besé los pasos de los amos en las escaleras del éxito
Limpié el polvo de sus sacos, hasta con mi lengua
Cumplí las normas, los horarios, los rigores de la apariencia
A la hora en punto dispuse comidas, encuentros, y orgías
Todo para ellos
Por complacerles: mentí, engañé, traicioné
Nunca ame (ni me amaron), pero supe usar, y serlo, a buen tiempo y con fingidas atenciones
Llegue incluso a creer que era rosa la sangre de los extraviados
Y que de sus cuerpos crecerían flores siempre abiertas al púnico pecado

El aseo cotidiano y el impecable traje para ser presentado en las cortes
Lucían en mí como en cualquier payaso de oportunidad rescatado en una tienda de saldos
Vivía atento a las exigencias del orden, diga usted señor, ordene amo, lo que usted diga jefe
Ideando conspiraciones y pesquisas contra los arteros enemigos de la norma y del sabio sultanato
Riendo vi llegar las ordenanzas de muerte, rodar cabezas... mearme en ellas era un deporte
Ávida era mi sed de superioridad, mi afán de cielo infinito, que estaba dispuesto a pactar por ello con Belcebú
Pero todos me veían de lejos y murmuraban, se protegían de mi y del contagio que inspiraba

Pero ahora, sin explicármelo,
Camino por la acera y miro impávido el tiempo de arena
He perdido el dulce rigor del horario programado
No hay vuelos acelerados al lugar de trabajo o del patíbulo
No más jefe, no más amo, no más insoportables compañeros sábelo todo
Por suerte me salvan del tedio la televisión y las margaritas, ya no los sueños, esos no quieren ensuciarse sobre mi almohada
Aún desfilan las carnes congeladas y se amontonan los odios del amanecer antes del desayuno

Cuando era joven solía correr por las calles y hablar como una lora
Era enorme e invulnerable, pero me encogí... no he dejado de hacerlo
Ahora preso en casa, mientras friego la indecente loza
Contemplo el agua que hace un remolino y
Pierdo el último poema cadavérico
Seguro de que es tiempo de iniciar la retirada
Y abrazarme a la (in)decorosa lama de la jubilación que he ganado.

martes, 26 de enero de 2010

Las conjugaciones del silencio


son como largos durmientes atorados entre el pecho y el infinito
superficiales estructuras que ni el limo devora con su pasión de molusco exitado
como una costra de mar granito en el horizonte del paladar
simulan una larga riada de imposibles, de acumuladas iras, de maldiciones nunca dichas
un andamio oxidado detrás de la lengua basáltica
con la que se alzaron templos, burós, cofradías, almas mater, sepulcros a la deriva
es un dolor de parto en la consciencia incrustada de la tarde
todo resuma naufragios en las escabrosas risotadas de la marea
en los remolinos rojisos donde descienden las nubes y el viento se confunden en el torrente y caen precipitadas como granizo
y en la boca pesan menos que los dilemas de la razón y el riesgo

de la oscurecida demencia legada por templos y misiones que estimulan
la puntual gana de soltar toda ancla y/o el cuerpo
nacen alas infinitas de murciélago
con ellas soltar los pesos a los pésames de turno es posible
y exhalar el aliento rutilante y dulcemente amargo de las últimas lloviznas
que bienviene el eterno abrazo de las libertarias redes del no decir media palabra
y cargar los trapos del mí mismo aunque sea al infierno de tu ausencia
o a la condena de tus labios que besan y reclaman con tanto atrevimiento.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Plenitud de Cronos



I
La materia plástica del tiempo
Se ha transformado en un océano.
Pero yo que soy roca
Lo miro transformado en rumor.

II
Al amanecer puliremos el aroma de la eternidad
En una fracción de segundo -incluso menos-
Entre las olas, en lo más bajo del valle, se hará el universo
Allí descubriremos, entre sus revueltas repúblicas de espuma
Los esponsales que unirán los dos crepúsculos y la sal

III
Los continentes del cuerpo cabalgan en espirales
El vértigo invade el ámbito con la furia infinita de un pétalo
Los dédalos abatidos florecen en relámpagos
Y la calma renovada rompe el cristal donde gotea el primer instante