Mostrando entradas con la etiqueta silencio de la tarde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta silencio de la tarde. Mostrar todas las entradas
lunes, 4 de abril de 2011
de la oscuridad a la luz
De la oscuridad, el peso, se repartía sobre el caparazón de las piedras
ascendía la calle por el espinazo de aquella ciudad arropada de silencios
la nebulosa sábana cubría las gargantas profundas que encauzaban la podredumbre
a esa hora no cantaba ningún ave, el ruiseñor americano reposaba su aguardentosa voz
el silencio se apoderaba de las víctimas de amanecer y sus caras largas y derrotadas
todo en el orbe era mortecino y se oxidaba con más rapidez que el olvido
el atlético viento de afiladas navajas arrancaba hojas de árboles y veredas
todo se licuaba y escurría un fuerte olor a excretas y polilla
solo hacía falta un aguacero para borrar todo y empezar de nuevo
pero como siempre, la luz se anunciaba a destiempo y condenaba el sueño.
jueves, 17 de marzo de 2011
Sobre la gravedad del cosmos y el silencio de la tarde húmeda
No se pudo amar la casa de naipes
del tarot las cartas principales
se habían largado con los arcanos
de baile a un cabaret lejano
perdidos de dios y el diablo.
Al pie de las olas, en la tarde se inspiraba el fin
mientras pintaba una zigzagueante mosca esmeralda
con la lengua embadurnada de espanto
donde todo chorreaba en el orbe y se derretía.
Del ala de una golondrina gotearon las primeras lluvias
el torrente atropellado arrancaba árboles
y cadáveres de la tierra llena de vida
mis ojos no podían olvidar el futuro donde nos vimos
y fuimos charcos llenos de peses y arcoíris
antes de perdernos en las alcantarillas esquineras
donde se acumuló la gravedad
la oscura y pesada gravedad de la tarde
y el silencio del cosmos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


