martes, 3 de noviembre de 2009

vialáctea


retractil
gravedad
púrpura
pétrea
infinita
fuente
delirante
salobridad
sumergida
médula
pórfida
vertical
tótem
y tú
en silencio
contemplando la creación de esta galaxia

destellos de tormenta pasada



En la soledad más sola descubrí la luz
cobre presencia cristalina de concreto
como un negativo sepia calcado del ayer
mi historia se tendía cual ramera en la arena del naufragio
y caminaban sobre mí las hormigas del presente atolondrado
era un agujero tu mirada taladrante
el martillo de tu voz me abofeteaba la insolencia
y contemplaba desde los bajos fondos del yo
los destellos de la estatua en que te habías transformado
la estatura de mármol y el rigor de la geometía de tu peso
me aplastaron tus pestañas, me desnudó tu sonrisa
y en el lago del pasado me encontré al pie de tu sombra
consolando mis auto laceraciones con puñales de sal
conjugando mi poca cosa con la grandeza del cosmos
jugando a ser dios con un as negro de bastos oculto en las solapas

viernes, 23 de octubre de 2009

dulce melodia del cielo nocturno plagado en estrellas.





En la bóveda celeste de la alta noche
las tetillas lecheantes del cosmos
indican la ruta
es un cardumen espeso donde apenas pasa la luz de un sol distante
o todo lo contrario cómo saberlo
entre nubes de polvo como merengue de huevos astrales
estrellada mi mirada
se duerme ronroneada, acurrucada, con el sonido del mar
que arrastra una eco de cantos olvidados
y siempre presentes.

Soy nada menos que un sub cosmos que contempla la inmensidad de esta galaxia
admirando no lo que veo
sino todo cuando nunca podre ver.

sábado, 10 de octubre de 2009

carretera cero


Deslizándome en el zaguán de tu mirada mar
Las olas llegaron juguetonas y vestidas de luna
Apenas besaron las costas como un rozar de labios
Como un rozar de rosas y viento solar
No fue ni de abeja el contacto con la flor
Fugas, instantáneo, meteoro en el plató de la noche
Y escapamos para más nunca por la trastienda
Tú corriste disfrazada de colegiala, te vi subir en un autobús
Yo solté anclas en la tierra de espejismos
Luego el sol nos reunió en el carnaval de la lujuriosa vida
Fuimos de bar en bar, sin anclar ya naves de estrellas
Sin esperar nada a cambio, ya sin reclamos, ni esperanzas.

jueves, 8 de octubre de 2009

regresos....



En la costa las sombras de la noche son hijas de un viento húmedo y tibio.
Siento el sudor labrar mi piel, a pesar del viento calmo y la penumbra de la tarde.
Desando andando sin caminar a parte alguna las pisadas que nunca di,
mientras absorto contemplo:
el lento deslizar de un agotado sol que se viste de ruborizados tonos antes de ir a la cama.
En el recorrido ya matizado del velo nocturno, entre mis ojos y la oscuridad de la arboleda,
un hada de luz vuela en semicírculos, parece retrasada a una reunión de luces más lejanas
e igual de bellas como ella.
Danzan, pequeñas fogatas de la noche en los rituales de su especie, navidades eternas de la vida.
De una gran palma cuelga un murciélago infinito, la luna se refleja en sus ojos,
no lo temo, él a mí tampoco, me contempla abrazado por las imponentes sábanas de sus brazos,
de pronto cae al vacío, bate sus alas y lo pierdo de vista, la oscuridad lo ha devorado.
Continúo cavilando, caminando, cavil-ando… si mis ojos fueron hechos para estas luces.
Apenas distingo espectrales formas conjugándose con el follaje
Son una unidad las sombras y las cosas
Sombras espesas que se yerguen del suelo unificándolo todo
Entre mis pies cual piedras saltarinas pequeñas ranas oscurecidas salen en cacería
Mis pasos hacen más ruido que los de ningún otro habitante de la noche
Camino sin prisas a parte alguna deleitándome por la frescura tropical
El aroma inconfundible de la noche tiene algo de mar, floresta y hembra
El horizonte ha perdido la línea de la costa, ha confundido mar y cosmos en uno solo espectáculo.
Camino, no me detengo, no hay apuros ni temores
Envidio al felino que como una centella ha cruzado olfateando a su presa
Me gustaría ser uno de ellos, sigiloso y calculador maestro de la emboscada
Husmeo, tanteo, atisbo, la oscuridad me ha robado los ojos
Dos lunas negras cortan mi pecho, su peso me vence, y en suelo besa mi cuello

lunes, 5 de octubre de 2009

razones temporales




las fechas han dejado su importancia pendiendo del polvo de las telarañas.
qué importancia pueden tener, son hojas de un calendario absurdo
de un calendario que de a poco amarilla sus hojas al sol y al viento
para recordarme que fue, que un día hubo, que algo aconteció
me quedan heridas y estigmas que hablan de historias, de tragedias, de alegrías
la piel firme es una esperanza al futuro
a ese prometedor futuro que se empeñará en escribir en ella.

viernes, 12 de junio de 2009

Luz quita penas?


Hasta hace unas horas la realidad pretendía ser, es decir, insistente, terca, contundente, burda alegoría del resentimiento, pletórica exaltación de la materia y sus formas.
Ahora dudo del terreno donde mis pies se afincan.
Camino a ciegas en un universo donde la luz invade los intersticios más íntimos del ser. La claridad quema, es como un gusano, un gusano de luz criminal, impune que no respeta nada que no respeta a nadie.
Miro, como desde las alturas, la noche humana, la noche de luces y explosiones, la libertar, la acelerada fuerza con que el deseo desata el instinto y se pierde libérrimo y liberado de mitos y ritos, liberado de obligaciones como cae en la noche, en la ceguera.
A mi lado un perro husmea la historia y prefiere mear un poco como para recordar que estuvo allí, pero aun no sé si él o un árbol. O si era yo