En la soledad más sola descubrí la luz
cobre presencia cristalina de concreto
como un negativo sepia calcado del ayer
mi historia se tendía cual ramera en la arena del naufragio
y caminaban sobre mí las hormigas del presente atolondrado
era un agujero tu mirada taladrante
el martillo de tu voz me abofeteaba la insolencia
y contemplaba desde los bajos fondos del yo
los destellos de la estatua en que te habías transformado
la estatura de mármol y el rigor de la geometía de tu peso
me aplastaron tus pestañas, me desnudó tu sonrisa
y en el lago del pasado me encontré al pie de tu sombra
consolando mis auto laceraciones con puñales de sal
conjugando mi poca cosa con la grandeza del cosmos
jugando a ser dios con un as negro de bastos oculto en las solapas
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