lunes, 15 de marzo de 2010

de profundis



Arrogancia de relámpago en la obtusa claridad de la sacristía
Que rompe en pedacitos los coágulos del orgullo calcáreo
Para exaltar la ida a menos del más y sus ocultamientos vergonzantes
Erguida trama de los copones del sudor y la obsidiana común que cobra cuerpo
Carne con que marca en el lienzo la firma del pincel
El trazo firme de la espátula, el concepto agudo del ojo, el rigor de la maestra mano
Vórtice abierto a la danzarina lucha de contrarios y al ímpetu de los nuevos elementos
Alquimia precisa del Yachac transmutado en garza del amanecer
En manos denunciantes
En gritos libertarios
En los matices variados de una paleta
Manos que gritan desde la piel del lienzo en blanco y negro lo mismo que en color
Discursos que denuncian con su canto colorido las injusticias humanas-mundanas
Simulando la perfecta armonía del marfil y el basalto
Anulando los límites de las clásicas geometrías importadas de un mundo anciano y rectilíneo
Retorno a los ciclos que insinúan las rutas del espiral del terror en las edades de la ira
Negra luz blancos silencios de donde nace un sol iridiscente
Y una wuaipala vuela por los aires memoriales
Cual paleta que reconforta y quiere curar los resfriados de la historia

miércoles, 10 de marzo de 2010

días cualesquiera




aquel perro ladró cuando la tarde se ataviaba en viento frío para despedirse
como abrazads de bufandas al cuello los montes se erguía infinitos sobre la niebla
aquel instante de aleteo de colibrí plasmado en mi retina asaltante
era como sed de días lo que sentía el sol de retiradas tras las cortinas de humo
mientras la tarde se escurría como lágrimas sobre los pétalos ladrillo de los tejados

los caminantes apestaban a esa hora con sus repetidas sonrisas de oficinista insatisfecho
las calles se poblaban de ecos de pasos de tacos cansados de frenos de pitos resignados
de gente común que se agarra de lo que puede antes de rendirse a la demencial ruta
e ir gritando
a voces sueltas desde las televisadas instancias de sus vidas medicadas medianeras mediocres
todo lo que hace falta y nunca llega

la noche se abría de piernas como las flores invitando a jugar y jugar apostándolo todo
mostrando los premios con la impune pornografía del hambre nos ofrecía el cielo
pero el ejército de taciturnos metieron las manos a boca llena en los agujeros de la insatisfacción
extrayendo el corazón de mosca de las inciertas promesas del ganador caído en abismos

los números cantaron 69 y ella sonrió alucinada de luna
mirando por el culito del ojo sospechó lo que vendría
a la derecha dio con un sangrerío de humillaciones a la sombra de las cruces
a la izquierda oscuridad y pérdida de sentido dictabale la memoria

pero yo que mentí y fingía ser bueno
callaba
me dolían las piernas y ya Fredy no podía atarme los cordones
había perdido los dientes
caminar era un cuesta arriba incluso en las bajadas
pero entre todo este universo de rendiciones
descubrí hoy un aroma que me robó el juicio
por eso me pudriré entre las fisuras del pavimento y el smog
donde me dejó caer con el último terremoto
antes de rendirme a tus caprichos de hembra
y ciudad milenaria

jueves, 4 de marzo de 2010

Mudanza

Cómo le dices a las sombras que estás empacando el polvo
Que se deben poner a la fila y escoger su caja, su empaque,
O que simplemente no estorben, que se hagan a un lado, que deben quedarse
Cual pisados pasos que no podrás llevar a cuestas se deben resignar
Los recuerdos pesan, es verdad, y no dejan que la escoba haga bien su trabajo
Que ni planchados entre las camisas o los pantalones tienen cabida
Que las arañas del techo no han dejado de maldecir las horas
Mientras arrumacos de cajas, bultos y toda es mierda acumulada cobra forma
Que te deforma por dentro lo que antes fue y más nunca podrá
Maldices a los fantasmas mientras deseas gritar a lágrima viva
Pero no hay tiempo para lamentaciones
Ahora quiero ser yo quien dice que todo está perdido y que a fin de cuentas no importa
Todo se arma de envoltorios y se llenan las cosas huecas de tantas reparticiones
Las paredes de casa se pintan tras los años de mozos tonos
Y todas las palabras y los sueños –y pesadillas también, por qué no-
Deben secarse al sol en los cordeles que ya no escurrirán mis humores
Abro las ventanas con más resignación que deseo para que filtre el aire
Para que el viento pueda librarme de todas esas cargas
Como si nunca hubieran sido importantes todos mis fantasmas y desvelos
De las esquinas aparecen cosas que uno no tiene memoria
Les negaré el nombre y la posibilidad de morderme el cuello
Antes de reconocerlas las condenaré con llave
y me marcharé antes que otro calor ocupe el aposento.