miércoles, 29 de diciembre de 2010

Per aspera ad astra



Posiblemente fueron los días como vectores
quienes conspiraban exponencialmente articulando la ecuación
de la que tendría que hacerme cargo hasta el fin de los tiempos.
Ya llegaba de recorrer algunos caminos plagados de dudas
los enfrentamientos habían sido de sombras en las alcobas solitarias
y los sueños no aspiraban a despegar de la seguridad
que aquel par de viejos se habían comprometido en brindarnos
a la prole -que seremos siempre- devoradores de días sin afán de entendimiento.

Ellos regresaban cansados de día y olorosos a labores
Miguel escondido entre sus bigotes y sus ojos calmos
Lupe con larga melena de estrella y manos de diamante.

Aquellas islas volcánicas quedaban en el pasado
como las gigantes quelonias que las nombraban.

En el continente la firmeza nunca fue eterna y permanente
el bramido de las rocas era constante y se hacía sentir
pero David dormía con tal violencia y a pierna suelta
que nada inmutaba su paz de crio reciente
aun era un niño que no atisbaba lo que el viento le depararía.

En un recoveco descubrí el mundo que hasta ayer era proscrito
incluso por mí aquel estadio no era plausible
pero las conspiraciones y los dédalos llevaron mis pasos
a tierra de oportunidades y archipiélagos de desesperanza
el ámbito estaba repleto de gente de común
como yo, allí me confundí con la niebla de la masa
aprendí a amar lo verde olivo como al blanco y al negro   
y me vestí de ellos.

Ya han pasado largas décadas
y me fui a miles de millas de distancia
la piel cubre las desgarraduras, pero bajo ella
el uniforme es el patrón de estas resultantes  tan bien hechas
que solo sirven para alcanzar las estrellas.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cazadores del tiempo heróico


Nada es mejor que la muerte.
Pero siempre supimos llegar temprano
Vivíamos una luna de miel eterna en la sabana
Dejando tras nuestro cualquier rastro de paraíso y sus parásitos
En los labios abiertos de las islas basálticas colocamos las miradas
O en las piernas siempre negadas de la sal y el estupor de las amantes que nunca tuvimos
Armados de las trampas de luz Alejandro y yo solíamos atentar contra el tiempo
En aquellos años donde las lomas eran un encantamiento a la mirada expansiva
Y no una agresión al agrietado espinazo del ahora.

Los cigarrillos como locomotoras con sus infinitos vagones
Jamás dejaron de llegar a puerto, el humo lo atestiguaba.
Cafés repetidos, crípticas revelaciones, hojas tiradas al azar y a la aventura
Los demonios del pantano de la memoria eran excomulgados con el hambre
Y la devoradora espera de un futuro prometido y que nunca llegaba

Así eran los días sucesivos, unas veces despertábamos abrazando acorde de guitarra
O mar revuelto como quien no entiende los límites y las propiedades
Soles y retazos de soles con sus lunas acometían el orbe 
Pero nada importaba la propiedad no había sido concebida
y la producción era un compromiso nómada en las maletas o el hambre

Pero la vida que es terca impone su marcha y abre zanjas en tierra de nadie
Errantes judíos, bárbaros gitanos, herejes proscritos de la pureza
Surcamos el mar de la desesperanza en direcciones opuestas
Tú perdiste el alma en los candombes del acordeón de un tango antiguo
Yo perdí los ojos en la candente contorción del atabal y el merengue a la vera del océano

Pero el mañana que es difuso y se empecina en jugar a los dados del enigma
Solo promete una certeza, allí nos volveremos a encontrar
Café y cigarro en mano y nos pondremos al tanto de las ironías y quien sabe
Daremos algo de libertad al tiempo prisionero de antaño.

martes, 14 de diciembre de 2010

Sin pretenciones



Gotea y crepita como un crujido infernal
En mi cuello se siente su peso como un desgarrador punzón
Pende de mi garganta la atómica masa del desastre
Se infla y presiona constantemente como un infinito globo
Es como una bestia sumergida en mi abdomen intentando escapar
Aprieta con la tenacidad de quien quiere dejar tras de sí la oscuridad
Mi boca se llena de saliva que trago dificultosamente
Y en arcadas sucesivas veo uno de sus tentáculos amarillos
Todo es amargo en ese instante, pienso en el Cristo de mis abuelos
Si tan solo tuviera algo de fe
Compartiríamos la cruz sin pretensiones de santidad alguna

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ecología de la nada


bruma
bruma noche
cerrada

cadenario pesado de rezos apócrifos recorren la campiña con una luz de vela
el viento sopla con fuerza marina
al frente un ogro marrón de úrsida geometría camina sobre el cieno perfumado de muerte
separando huesos y carnes con cada pisada
sanguijuelas infinitas lo siguen en su va y ven milenario
ciegas bestias de la noche repiten sus cantos
las agudas muecas de voz revientan contra los cristales
nada parece impedir la letanía


la luna inmune se sostiene impoluta en el lodo universal
quién se puede percatar del equilibrio
sorda a esta andanada
la noche pasa a su ritmo como siempre
bruma
el tiempo no se detiene
bruma cerrada
el tiempo tiene su ritmo
solo espera la madrugada


el farol de la esquina oxida la noche con su luz enferma
es como un chorro amarillento un orín de luz
las piedras de la pendiente parecen sudar copiosamente el frío del amanecer
tiritan apretadas en racimos una contra la otra
y el viento cobre amasa sus contornos
minúsculos sonidos invaden el cuartel de esta hora
sin reparos
en los resplandores colindantes de aquel universo de mortecina lumbre
mis ojos se apagan contra la ventana.


un inverosímil animal salta imponiendo la verdad a cuello hinchado
la noche calla y las estrellas que son muchas y diversas ríen
pero en tierra los uniformados sobresaltos
y las normadas rutinas han perdido el oído
y ya no se enteran de nada
cuando creen que todo se resume en uno
como principio y fin
de lo infinito


bruma
infinita y cerrada
bruma y sobre la bruma, y más bruma
o quizás luz en lugar de bruma
luz enferma y oxidada

que otorga el privilegio de esta ceguera
y  que no  para de reír en esta noche humana
como una bofetada.

viernes, 26 de noviembre de 2010

cruz

con los brazos abiertos como si intentase abrazar a la especie entera
quiero solo tu pecho en mi
yo lapa infeliz
que esta noche es barrida por el implacable universo
donde no hay nieve a la vista
solo olas
conmoción infinita
y algo crepitante como sal rota en mis espasmos

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Fingerland frame



Finjamos por última vez que nos conocemos al compartir la almohada
supongamos que recorreré los caminos de Galta dibujados en tu piel
con torbellinos de polvo a cada paso
que como un simio gritaré de contento
al trepar por las columnas de mármol
los entallados troncos del mango donde comeré lascivamente
a flor de piel la más jugosa de las frutas
asumiremos que tus pechos esconden misterios de cactus silvestre en flor
que desnudare las espinas con lengua de colibrí
y resoplaré el tizón oculto en tus pezones
hasta que brillen como estrellas
que tus ojos de avispa herida clamaran amparo al caer la tarde
y lacustres especies brillaran en el bajo fondo
marino de tus entrañas
que la violencia de los pétalos de tus manos lastiman mi espalda
o tu entre pierna henchida de mango que me llama a devorarlo todo
que la cadencia oceánica de tus caderas serán un intento de acoplar mundos
que en el naufragio te abrazaras ligera al mástil infinito
y como una pluma te dejarás caer abierta y herida
que callarás y con el silencio a cuestas
inhalarás descomunalmente lo que se oponga a tu paso
no importa si son planetas o meteoritos
a fin de cuentas
entre la realidad y la fantasía los acuerdos no cuajaron
y nada está más reñida que la sábana donde se sustentan
con una socarrona sonrisa de gato de media noche
beberé en los oasis de tu cuerpo toda la arena y polvo
con que hicieron
luego, concluidos los simulacros, te vestirás y te irás
no sin antes apagar la luz que da a la calle
sino no podré dormir con tu talón a cuestas
y volveré a lamer la leche que se cortó en la nevera.

martes, 9 de noviembre de 2010

AM·3



El tensado terciopelo del lomo de las moscas esconde enigmas que se desatan como vendavales de mayo en los ojos trémulos de los gallos del amanecer cuando duermen a ala suelta sobre los tejados del alto niuyor y los ángeles andróginos tocan la lira y a la par sobrios delincuentes declaman los satánicos versos de Rimbaud en un bacanal dispuesto a la élite de esta tierra.
Zancudos y gusarapos rebosados de vid zarpan en un alto barco de calado minimalista que truena en la distancia mientas resuma sus lamentos de Magdalena sobre las olas, por lontananza va como un seguro ahogado o un enfermo delirante que juega con los pechos de la noche en un psiquiátrico del Mar del Plata ajustando la soga al tímpano antes de perderse en horizontes de ensueño.
Frente a la pantalla del ordenador  cual, si fuese un calatejo de evidencias, la abuela descubre la flor que buscó por siempre y antes de tomarla y reconocer el perfume de infancia es invadida por un virus y muere de esperación desangrada entre lunas sin que nadie intente al menos resetear su alma.
Pongo el dedo en la llaga, al costado del hombre, y me astillo de cruz el alma con algo que asemeja una tilde, su filo agudo me desangra gravemente, y veo pasar los días esdrújulos por mi sien antes de morir por la envidia ajena.
Otra mosca, maldita mosca, algo de aguaceros… ese volumen contiguo huele a hembra o a recuerdos, un tentáculo explorador descubre la soledad mientras la gota voladora zumba antes de ser parte de mis manos en un aplauso definitivo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Salto al vacío

 
Sentir la gravitación del cosmos como una agonía
La fuga acelerada de las partículas de luz y polvo
La acumulación tensa de los maderos en la tormenta
El lila de la tarde tendida sobre las lomas vestidas en flor
El frío como navaja que corta el aire en las mejillas
Aquel  cuerno mágico de narval persistente en tempestades
Para así delegar al amor y sus maleficios a los no iniciados
Y saltar al vacío de esta hora sobre un cuerpo imposible
Sobre unos labios siempre abiertos que devoran todo
Y así terminar conmigo.

viernes, 22 de octubre de 2010

flor de cenizas



Polvareda en los caminos de amancaes
el largo río es un pañuelo contra el secor
Cantan las rocas como huevos en la sartén
y las escurridas miradas de los grillos
se pierden como el pasto amarillo de estas horas
al hacerse polvo del polvo que cubre el camino.
Ya no hay hombres en el orbe
todo es tan delgado que casi se rompe con el viento
un fantasmal huracán de buitres pinta la tarde en negro
de entre mis huesos lo veo 
un apocalíptico escarabajo
que asegura que todo estará mejor y no hay que temer
recorre mi envergadura hasta los primeros astros
mientras sonría como la luna
en menguante

viernes, 15 de octubre de 2010

Rizoma



Busco pistas en la oscuridad
en el descuidado resquicio de la luz
por donde se cuela como polvo
aquella filigrana olvidada de sol
que enriquece la alucinada creatividad
y cincela la roca dura de las costumbres.

Escarbo en lo profano de la memoria
para desarmar los credos
-o al menos recuperar aquel poco de fe
que se asfixió en los simulacros-
que los labios de la tierra escenificaron
para confundir las evidencias con la ceguera.

Abraso con toda mi voz las hojas sueltas
un soplo al descuido hace humo
y descubre el tizne añejo de las paredes
desahuciados los intentos de edificar
la narrativa de distantes sangres
rindo el juicio a las dudas y a las ganas.

Los potros salvajes de la razón sin freno
como prolongados orgasmos hacen desfallecer  
al más preparado de los guerreros
las profundidades son insalvables
incluso a flor de tierra
recolecto el eco de mariposas
en el desván de la tarde y sus fósiles pétreos
las lágrimas heridas del mar
solo cambian de color en octubre
como a esta hora.

Sazonados los mendrugos de esta hora
limo con algo de maniática redundancia
el dorso de las letras en cruz
descubro sin asombros una maldición común
en la espalda de todos
y en los ojos de algunos una ceremonia
que colinda con la muerte y la orgía.

Cómo sobrevivir a todo este clima y sus presagios
las mieses recolectadas son heredad del pasado
el presente se aloja en la fuga acomodada del segundero
el carnaval intacto del tempo y la disolución
parca de los nódulos del compromiso
dibujan una sonrisa irónica de carbón en la roca
donde están congelados hasta mi regreso
indefinido incluso para los oráculos del circo...

viernes, 8 de octubre de 2010

Princesitas de Balcón


Sus derramadas risas llegan desde los altos del balcón
colindante con la calle primera
estrepitosas carcajadas desentonan con la tarde tibia
reñidas con el viento cargan su eco
Aquellas dulces damiselas de bucles soleados
se tienden largas como las horas en los devaneos
sus ingenuas miradas esconden los secretos
de aquellas dulces V de sus piernas bajo la ducha
el tacto maníaco de la flor del delirio mientras exploran los tonos explosivos
los fastuosos oropeles del misterio en las profundas galerías de sí mismas
el fuego volcánico de anémonas y sierpes
la madriguera del leopardo y el relámpago.
Sus miradas ingenuas, sus ojos a medio abrir, sus susurros de mosquita agónica
Todo combina con la inquietante mirra de sus delicados afeites
y aquel delgado humo que soplan a escondidas
antes de salir lindas y arregladas
a misa de 6 agarraditas de la mano.

viernes, 1 de octubre de 2010

Cóctel de sal



Los golpes del mantra y las llagas en las manos
los labios, la espalda, el silencio de la sangre
todo parece pensado con rigurosa exactitud
como el cuello del cisne
y el receptáculo de las flores
el delicado equilibrio de los planetas
la conspiración universal en estéreo
imantados de realidad albina
danzan los ojos de la duda sin disimulos
en las pesadillas me abrazo al rencor y al deseo
soy el ángel exterminador exterminado
por un par de labios de alta fidelidad
que saben o lo intuyen
con el peso de la certeza
que la fiebre llega a mí como mar al río
y por ello se hacen nubes pasajeras.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La oscuridad



¿Qué sabría la noche?
Cuando las palabras claman arrebatos de ala marina en la superficie de los espejos
y el humo deforme se cuela por las osamentas abiertas de la puerta
como tentáculos repetidos con insalubre violencia condenando hasta al delirio
a los cuerpos tendidos, uno tras otros.
Y sin embargo la crueldad camina con pulidas piernas de modelo
como leona sigilosamente besa nucas y cuellos sin soltar suspiros
la luna, bombillo astronómico, alumbra esta descarga repleta de muertes
a donde habrán de acudir moscas y reporteros con el sol.
Cuanto silencio en el viento vuela de rama en rama
de seguro ni el arrepentimiento hará nido
los muertos con tierra tienen
y la noche caerá otra vez ignorante e impune, como siempre.

miércoles, 15 de septiembre de 2010



Las piedras han callado ante el paso inminente de su sombra impresa
los ríos de tinta han coagulado sus contenidos a la espera del dictamen
las cartesianas normas arquean el ceño interrogadas por el absurdo
las moscas, las infaltables y desdeñadas, han vestido de luto sus zumbidos
mientras de soslayo un par de buitres miran desde sus confortables balcones
como la comitiva empuja y el vulgo vitorea infamias
el instante mismo y menos esperado
de la ejecución a mansalva de la realidad
su cuerpo pende colgado de la web
ya no hay espacio a los simulacros ni al cáncer
por ello quizá Baudrillard adelantó los preparativos
para hoy darle la bienvenida.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tus ojos



Una luz directa
oculta en el silencio de un resuello
como una crisálida en su capullo
como una daga
penetran en mi pecho
sin clemencia, no intenta hacer daño
esculca, mide, proyecta, me sopesa
me calcula de pies a cabeza
y en tu silencio: callas,
no dices una palabra de más
o de menos.
caminas erguido de frente al futuro
construyes los derroteros que anclan tu nombre
a tierra firme como árbol infinito
Ríes y la luz se hace como la mañana
no importa si es medianoche
llegas en silencio y las palabras del cosmos
lo llenan todo
en tus manos descansan
la piedra filosofal, las claves del enigma
del apeirón al armagedón
el demiurgo íntegro
solo un pestañear tuyo
y la vida se ha resuelto.
Caminas seguro y te veo con infinita envidia
creador, hacedor, principio fundamental
fundador de la especie
te recuestas a mi lado y beso tu sombra,
hijo mío, bendiciendo el presente y el futuro
que son todo tuyos y te nombran
en esta tierra que has heredado.

martes, 10 de agosto de 2010

ocho en punto



Escapamos con alas de libélula de la crueldad cómplice de las cruces del cementerio de lo humano
cuando las campanadas estornudaban anuncios adoloridos y disgregados por el oleaje de la noche en dos
necesitábamos algo de delirios y sobriedad para las rutinas del apareo y sus efectos residuales
repletos de grietas en el ruido en las sábanas, los títulos, el linaje y los apellidos, colocamos piedras sobre piedras
la ermita apuntalada en valles de olvido daba el tono de agonía mientras ahogábamos el llanto en sonrisas hipotéticas contemplando el reloj de sol
parados al borde del acantilado, tus piernas, no existe piedad para el hombre al final de la historia
mirábamos pasar las volutas de humores cotidianos sobre los aullidos lastimeros la TV y su cacofonía de mercado
el martirio la tortura de la dignidad de conceptos mitológicos los libros apolillados la madera pudriéndose en la chimenea
salimos a la noche de ambos sin darnos las manos y en el espejo de la mirada nos desentendimos de todo
Nos despedimos sin lograr ser ángeles o demonios y con las ganas de querernos un poco más

domingo, 8 de agosto de 2010

A contraviento


I
era marzo dentro y hacía un frío enero de escarcha
la luna amohinaba una luz oblicuamente azulada de noches sin perros
lánguidas de lluvia corrían abajo las calles de San Juan al oriente
de espaldas al océano se contemplaban las lomas pardas del espinazo felino
corrían como caudalosa alegoría del tiempo cristalizado de norte a sur
el verdor se confundía con la noche en un solo amasijo de barro
recolectar pasos adoquines plazas templos repasando la gramática nocturna
en las piletas el agua es un fantasma ululante que esconde misterios
un tranvía de humo rompe el silencio con risotadas destempladas
caballos de fuego oscurecen los contornos del pergamino engominado
y a la distancia infinita del ajedrez del adoquín
unas lágrimas obligaban al cosmos a callar las respuestas del por qué
del tabú y del valor de seguir

II
soplaba con desgano para afuera mientras yacía en las profundidades
hacía frío en el cauce de las 2AM del serpenteante Quito
la piel solo es conectividad enchufe al cosmos
la música un oleaje calmo a la distancia ellos bailan
me abrazo y me siento en casa
más allá de las catástrofes y la noche

III
vuelo a contra corriente
un zumbido grave se apodera de las coyunturas
el mareo muerde las costillas como bestia colombina
la cobardía no tiene espacio a pesar de las llagas
el naufragio es imposible sobre el asfalto
muerdo el dolor
pasaran día repetidos de azul profundo
las fechas plagadas de apuros se precipitarán del calendario al suelo
mientras en cama espero los caballos y el tranvía
el cause de las 2 la serpenteante figura de esta ciudad
como yo llena de cicatrices.

jueves, 29 de julio de 2010

Construcción


los pasos me llevan a la esquina de la tarde azul frente a la iglesia
cuando los inmóviles columpios miraban la rutina del ciclista
y los agudos márgenes del olvido se apoderaban de tus labios
que una día fueron más que el sol, el universo, y la promesa real de la vida
la plenitud de tiempo consumado y la rebuscada seguridad de que nada
de que nadie podría poner fin a lo que debía ser
universo conspirador, dioses el destierro
garabatos de sal en las pisadas
todas las promesas tienen el absoluto valor de la verdad del instante
la limitada vida del infinito tiempo del desfile del amor y la muerte
la volatilidad de la pólvora amante del fuego
los pétalos del olvido, las mariposas del destierro
todo el peso del azar escribió con su tinta la "Y" de los caminos
el silencio se impuso como ladrillo chino
el desprecio tiró raíces que ni el agua de luna pudo calmar
soberbias negaciones de la espalda,caminaste caminé
el río de los días continuó retumbando por calles y avenidas
y todo se precipitó desde lo alto
cayeron torres y la luz se perdió frente al espejo
las olas callaron al faro y el mar devoró los vapores que sonrientes zarparon
nadie intentó el canto de gorrión en las mañanas de este mundo
yo perdí el rastro de tus migas y descubrí otros universos ávidos de infinito
nada importaba gran cosa, no me cansaba de maldecir tu nombre
el espejo opacó mi sombra y las brazas del ayer fueron proscritas
así ardieron otras brazas que enfriaban lo suficiente
atardecía en mi memoria y la polvareda del derrumbe
inflamaba mi garganta y algunos ojos ajenos
Partí si fechas en la bitácora y sin esperar respuestas
las ausentes palabras perdieron el sentido
incrustadas en cuevas y laberintos del insomnio
sombras de días de caza, herrumbre de la historia
un día llegarán los seres del mañana y no encontrarán nada
solo el polvo molestará sus gargantas
ladrillos al suelo o sobre ladrillos olvido y polvo
macizas máculas de un presente venidero
pasarás pasaré y la promiscuidad del saludo nulo será bandera
miradas entrecruzadas imposibles
caminaras en tu tiempo con tus jamás
yo a salvo, quizás, de la cola de Orión limpiaré de bruma el cielo
y dejaré las paredes manchadas de una historia sin final
de una felicidad sin límites
mía por primera vez e irrepetible.

lunes, 28 de junio de 2010

Ecuación a son de río


Es una enorme culebra que se escurre por la noche a mis pies tendida
sobre los adoquines que la contornean respiro el entre cano aire de esta hora
a mi lado pasa con prosa un flamboyán de melena larga
me dice al oído frases sueltas de otra tierra
miro cardinalmente sobre mi sombra
muchachos y muchachas de mil edades pasan o se van quedando
en una esquina poso mi cuerpo y miro el río lagarto devorador de sueños
suspiro y caigo de ojos afuera en picada sin apenas moverme
el vórtice de la noche se va en el agua como se fueron cruces y olvidos
con ellos me estoy yendo sin freno.
Me separo de mis ausencias, las dejo solas a que cuajen con la luna
retomo la ruta, camino contra corriente y contemplo absorto el frío
mi piel es una membrana estéril ni el agua fecunda ya en ella
a lo lejos la loma centenaria poblada de soles se empina insultando
la oscuridad del orbe preso y desesperado
malditas barreras, malditos recuerdos, el jodido río corre
las luces en el agua se mantienen
con la terquedad del infinito tiempo que nos hace creer que todo pasa
cuando lo único que se aproxima a toda marcha es un sopor final a lomo de caballo
para reclamar lo que siempre le fue suyo.
Callado trepo los escalones de dos en dos,
no hay verdugos, la noche es infinita, en ella caeré rendido
salto de prisa contando los pasos en la caída
mi sombra aguarda inmutable con su sonrisa

miércoles, 16 de junio de 2010

Partituras de otoño



Partituras en otoño
en la plaza del sol
los naufragios de punta a punta
entre el ir y venir
colman las copas
del carmín ajado de la tarde
mientras debato conmigo
el ajedrez del ser y el estar
cuando tú pasas de largo
y pierdo mi aire en tus muslos
mis ojos en tu cadera
y sigo sentado esperando el fin
sopesando las palomas al vuelo
y el apocalipsis demorado
este instante es violento como una mosca
que bebe mi sangre
ciega y asfixiada
de tardes sin carmín
podadas de piernas y caderas
sorbo largo el trago
y apago el sol antes de partir con mi eco
a otra parte donde pueda soportarme

domingo, 13 de junio de 2010

Frontera sur



Soy del agujero
El hueco
No el contenido
Menos la periferia
En mí
La fuerza de la atracción
Y el vacío imantado

sábado, 29 de mayo de 2010

Prefiguraciones Temporales del Retorno



Cual indomables flechas pobladas de veneno
el imperio del azar y sus designios pardos
dictaminaron crepúsculos de sangre con indiferentes miradas
el ritmo de mi partida se cantaba en los segunderos fósiles
de mano de las nubes de smock y volátiles ciagrros en las sacristías
los días llegaban de espalda con aguaeros
pestilentes a partida y destierro como reptiles ancianos
en las ventanas de la terquedad fotográfica de la tarde
allí se habían instalado mis ojos como moscas sedientas
con labios floridos de desierto presentía desorbitado el porvenir
entre los celajes del ahora apenas presente
se me iban los intentos y las súplicas
en verdad era un espejo distante de mí mismo
en los laberintos del yo me descubría siempre tú
y siempre era lo mismo y diferente
arena de mar y viento aleteante de pelícanos
adicto enamorado hasta la fiebre
de unos brazos de mar
de morenos cocoteros
de cacaotales y riberas
de cuanto creía sería nuestro - mío y del espejo-
el ventanal callaba y en silencio me acomodaba ente mis huesos.

Me descuidé -lo confieso- por la esquina del cristal
encantado de eneros entró el maldito sino
soltó raíces a tierra como un manglar obstinado ante las mareas
creyendo que era dueño del vacío formidable entre la costa y el horizonte
desplegó toda sus fragancia femenina y candente
aquel temporal de puertos de bachata y romo
de huracanes sin freno fue creciendo
y entre las ramas raíces de la maraña ensortijada
creí ser rey del equilibrio titiritero maestro
jugaba con mi sombra a los delirios del ahorcado
y se nos iban días sin freno puliendo las madrugadas
con los trapos del recuerdo.

Desbordado de isla y preñado de ensueños
colmado de altas sazones en la lengua del encantamiento
salí a la noche merengue al son de un típico ensueño
sorbí del café distante y mis labios descubrieron
el fuego de otros labios hermosos y traicioneros.

El tiempo y sus filamentos tejieron con azulejos
una figura arqueológica sonriente en el infierno
tras los cristales del recuerdo las olas quietas invaden
los planos de mi hemisferio
verdes y quietas olas indiferentes al sueño
repletas de montaña de causes y agujeros
en esta geografía antigua escamoteo los sueños
carente de mar y palmas me refugio en mis adentros

El frío es hostil ya lo he dicho
repleto de páramo y hielo
respirar es doblegar al aire escaso de los intentos
masticar hasta el cansancio la polución de mi tiempo
descubriendo al vuelo profundas heridas
en la piel y en los adentros.

Con ojos antiguos recorro calles y calculo alturas sin miedo
intento traducir la caligrafía errática de esta ciudad de misterios
la infancia cabalgadora de prudencia y distanciamiento
sale a la calle sola a golpearse con mi tiempo
las canas pueblan las sienes el alma más de un entierro
mira altiva mi infancia sobre el hombro de mi tiempo
no reconoce en el suelo las rotas muertes que tengo
poblado de sinsabores duermen olvidados recuerdos


Todo se vuelve lomas
no más magles inmensos
el viento solo canta el eco del viento
adiós olas horizonte marino aves del estero
días templados se acomodan entre el polvo y el silencio

martes, 4 de mayo de 2010

marcas del regreso



He vuelto para cumplir los dictámenes del viento
retorno de diez años de odiseas
periplos vagos por las costas caribe
no traigo anclas ni frenos
-nunca las tuve
espero no tenerlas-

llego de manos huecas
carente de presagios la mirada
por no traer no traigo ni recuerdos
dejadas quedan sombras de pasado
plantaciones del presente suplicarán aguaceros
heredades futuras reñirán con óxidos y moho
recuerdo esa inclinación grave a la muerte
con algo de sorna antes del Angelus
el cafe los cigarros...

apenas de equipaje algo de mar escondido entre las lágrimas
un recurrente sinsabor calizo a desprendimiento
alguna sazonada desdicha de días mejores
y la arrogante certeza del que
al darse con la tierra de uno
duelen tanto añoranza como huesos
y no están las manos de nieve
el candor de lluvia
ya nada puede salvarme del atropello

el retorno se concreta y huele a fríos
los cristales lloran por dentro
las calles son otras pero las mismas
como todos, como yo

siguen faltándome los matices de la identificación
ojos de océano
piel de sol
los disputados abrazos de arena y ola
de tempestad y fuego

la terquedad inaudita de las sábanas
y el arrogante aroma de la casa que busco
como demente a la hora de ir a dormir
se escapan y solo nombro a las mujeres de agua
que me hacen falta
para continuar la vida
para poner fin a los retornos
y sentirme en casa más allá del viento y sus designios.

lunes, 19 de abril de 2010

Dermografia




me encantaba descubrir las cicatrices de tu piel
con el alba
descender a ellas besarlas
lamer lentamente los afectos que escondías de la luz
humores tibios rezumaban al nacer del día
mientas rescataba un pequeño cielo
para los dos
a esta hora la política era cuestión de sexos
hacía calor y me encantaba
con deleite me entregaba a deletrear cada uno de los signos
los códigos gemían como muecas laxas
que tu rostro distante me lanzaba mientras besaba
el pistilo delirante de tu flor
así me podía pasar la vida
intuyendo significados ocultos
iniciáticas rutinas
rituales del deleite
la realización del cosmos
pero las obligaciones del deber
las exigencias y los merecimientos
me obligaron a dejar tu puerto
entregado a las marejadas y aguaceros lacrimosos
busqué estupidamente justificaciones a todo
ciego de monotonías
y enfermo de desheredades
inicié la partida de lo que me nombra
en ti quedaron los presentes
y las promesas del ahora
se escapaban de mi miope entendimiento
pero con la distancia inconmensurable
con el frio y la soledad
leo mis manos sin futuro
y solo pienso en ti

sábado, 17 de abril de 2010

trepidante despertar



arde el sol cuando despega del horizonte y larga vuelo
sus cabellos inflaman el amanecer platino
y su firma áurea se tiende larga sobre el océano
rizadas y pelonas las palmeras se agitan
sintiendo un cosquilleo interminable
millares de hormigas inician la interminable faena
recolectoras abejas ordeñan de flor en flor
el viento marino golpea las narices con su aroma seminal
y el mundo germina de a poco, de a poquito
aun cuando en las antípodas la ceniza cae cual llovizna
anunciando el fin de una era
cuando los glaciares respiran
y mana agua

miércoles, 7 de abril de 2010

Estribaciones



Corría como el viento helado que corta al contacto sin lastimar a nadie
Entre la bruma y el pajonal me tendía de cuerpo entero
Sin nortes y sures iba y venía a mi antojo
Descendía y alzaba vuelo en torbellinos de humor acuoso
Rozando como en coqueteos la solidez de los acantilados que me contemplaban
Inmóviles y marcados por el limo de la eternidad y la herrumbre de los líquenes
Rodeado de silencio llegaba para partir de ningún lado a parte alguna
Conmigo iban bestias de a pie y vuelo firme dueños de nada y libres de morar a sus anchas
Peinaba mis rizadas madejas sobre el cristal lacustre repleto de vida exultante
Los hijos del sol se habían hermanado conmigo y el orbe
Desde su llegada en tiempos de olvido adoptaron la geometría rigurosa de la roca
La disciplinada lección del arcoiris,el equilibrio perfecto de los cactus
Con ellos llegaron el maíz domesticado y el respetuoso cultivo
Pero el hambre ciega de oriente llegó a caballo y desde entonces
Poquito a poco me voy quedando solo

lunes, 15 de marzo de 2010

de profundis



Arrogancia de relámpago en la obtusa claridad de la sacristía
Que rompe en pedacitos los coágulos del orgullo calcáreo
Para exaltar la ida a menos del más y sus ocultamientos vergonzantes
Erguida trama de los copones del sudor y la obsidiana común que cobra cuerpo
Carne con que marca en el lienzo la firma del pincel
El trazo firme de la espátula, el concepto agudo del ojo, el rigor de la maestra mano
Vórtice abierto a la danzarina lucha de contrarios y al ímpetu de los nuevos elementos
Alquimia precisa del Yachac transmutado en garza del amanecer
En manos denunciantes
En gritos libertarios
En los matices variados de una paleta
Manos que gritan desde la piel del lienzo en blanco y negro lo mismo que en color
Discursos que denuncian con su canto colorido las injusticias humanas-mundanas
Simulando la perfecta armonía del marfil y el basalto
Anulando los límites de las clásicas geometrías importadas de un mundo anciano y rectilíneo
Retorno a los ciclos que insinúan las rutas del espiral del terror en las edades de la ira
Negra luz blancos silencios de donde nace un sol iridiscente
Y una wuaipala vuela por los aires memoriales
Cual paleta que reconforta y quiere curar los resfriados de la historia

miércoles, 10 de marzo de 2010

días cualesquiera




aquel perro ladró cuando la tarde se ataviaba en viento frío para despedirse
como abrazads de bufandas al cuello los montes se erguía infinitos sobre la niebla
aquel instante de aleteo de colibrí plasmado en mi retina asaltante
era como sed de días lo que sentía el sol de retiradas tras las cortinas de humo
mientras la tarde se escurría como lágrimas sobre los pétalos ladrillo de los tejados

los caminantes apestaban a esa hora con sus repetidas sonrisas de oficinista insatisfecho
las calles se poblaban de ecos de pasos de tacos cansados de frenos de pitos resignados
de gente común que se agarra de lo que puede antes de rendirse a la demencial ruta
e ir gritando
a voces sueltas desde las televisadas instancias de sus vidas medicadas medianeras mediocres
todo lo que hace falta y nunca llega

la noche se abría de piernas como las flores invitando a jugar y jugar apostándolo todo
mostrando los premios con la impune pornografía del hambre nos ofrecía el cielo
pero el ejército de taciturnos metieron las manos a boca llena en los agujeros de la insatisfacción
extrayendo el corazón de mosca de las inciertas promesas del ganador caído en abismos

los números cantaron 69 y ella sonrió alucinada de luna
mirando por el culito del ojo sospechó lo que vendría
a la derecha dio con un sangrerío de humillaciones a la sombra de las cruces
a la izquierda oscuridad y pérdida de sentido dictabale la memoria

pero yo que mentí y fingía ser bueno
callaba
me dolían las piernas y ya Fredy no podía atarme los cordones
había perdido los dientes
caminar era un cuesta arriba incluso en las bajadas
pero entre todo este universo de rendiciones
descubrí hoy un aroma que me robó el juicio
por eso me pudriré entre las fisuras del pavimento y el smog
donde me dejó caer con el último terremoto
antes de rendirme a tus caprichos de hembra
y ciudad milenaria

jueves, 4 de marzo de 2010

Mudanza

Cómo le dices a las sombras que estás empacando el polvo
Que se deben poner a la fila y escoger su caja, su empaque,
O que simplemente no estorben, que se hagan a un lado, que deben quedarse
Cual pisados pasos que no podrás llevar a cuestas se deben resignar
Los recuerdos pesan, es verdad, y no dejan que la escoba haga bien su trabajo
Que ni planchados entre las camisas o los pantalones tienen cabida
Que las arañas del techo no han dejado de maldecir las horas
Mientras arrumacos de cajas, bultos y toda es mierda acumulada cobra forma
Que te deforma por dentro lo que antes fue y más nunca podrá
Maldices a los fantasmas mientras deseas gritar a lágrima viva
Pero no hay tiempo para lamentaciones
Ahora quiero ser yo quien dice que todo está perdido y que a fin de cuentas no importa
Todo se arma de envoltorios y se llenan las cosas huecas de tantas reparticiones
Las paredes de casa se pintan tras los años de mozos tonos
Y todas las palabras y los sueños –y pesadillas también, por qué no-
Deben secarse al sol en los cordeles que ya no escurrirán mis humores
Abro las ventanas con más resignación que deseo para que filtre el aire
Para que el viento pueda librarme de todas esas cargas
Como si nunca hubieran sido importantes todos mis fantasmas y desvelos
De las esquinas aparecen cosas que uno no tiene memoria
Les negaré el nombre y la posibilidad de morderme el cuello
Antes de reconocerlas las condenaré con llave
y me marcharé antes que otro calor ocupe el aposento.

lunes, 22 de febrero de 2010

Muyuy


La lluvia cae como multitudinarios aplausos en la calzada
El aire huele a amaneceres y a humedecida tierra
La garúa se posa con más ternura que violencia sobre las honduras de la grama
Y vienen los primeros accesos de la luz como pasos seguros de titanes
Son más que un impulso una bienvenida el anuncio de que algo está por pasar
Llegan los hombres del monte tras las copiosas pelambres
A la ciudad de los grillos y relámpagos planetarios
Ganan la heredad de las crisálidas y hacen posible la magia
Sus sonrisas de mariposa marcarán la historia para siempre.

Cólera



Los matices de la nada rinden culto a mi piel
doblegados como líquenes
adheridos al cascarón
inexpugnable y externo
el más blando y expuesto de todos
frente al devenir
sonrió estúpidamente mendigando
golondrinas miradas
pero los ojos son una encrucijada de chirridos
que pasan como tormentas internas del alma
son ajenas fosas
fúnebres presencias que no atisban
mis reclamos de aullidos subsónicos
las pocas manos de gorrión con que no llamo a la acción
si acaso al frío de las vitrinas por donde entretengo al deseo
a paso lento de las eras en la alambrada huelo el café
No espero sonrisas
al cielo desterramos hace mucho
y el infierno está henchido de santos
reclamo el destierro de mí con algo de furia en las bocales
que me han nombrado

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ars Gramiticum Tosum



Anemias disfuncionales
Arritmia cerebral
Aneurisma esplénico pélvico
Anguina de páncreas
Agruras lacrimales
Abscesos cólico reticulares
Arcadas púbicas precoces y retorcentes
Y pa´ colmo me faltan 26 inicios para darle sentido
a esta enferma gramática
Sin Curas

martes, 16 de febrero de 2010

Debut pánico



La mar océana era como un ánfora abultada donde
La cólera de las letras dejó en la tintura de la palma y la pluma
Un surco enorme con una firma de sal en el derrotero como un
Ábside crispado de allendes impresos en la frente de las bestias ultramarinas
Aquella goleta surca el mar de sierpes apuñalando el amanecer
Con su mástil roza las púberes nubes de aguacero
El capitán dibuja con el catalejo la lejanía de una hembra
Y la sed marinera se siente cúbica en las braguetas de arena
La última fruta corre tras las olas con cara de albatros
Y todos hacen agua y aguardan la orden de orgía y motín
Las dagas se visten de fiesta y se desnudan para amar las profundidades de la carne
Hay festín en los mares de la antípoda
La densa marejada borra todos los rastros del ayer
Galopa en silencio la nao y el Barquero sonríe
Con su mejor partida.
Nubes y viento han pasado
Las olas de mala memoria llegan a los puestos de la conquista
Y no dicen nada que no hayan dicho antes
Y lamen la costa como quien ama
Y envidia la firmeza de las rocas.

viernes, 12 de febrero de 2010

Vértigo

A duendes y enanos mentales...



He sido un buen perro que cumplió a su manera con las obligaciones
Fiel a los huesos y despojos de las manos que me alimentaron
Besé los pasos de los amos en las escaleras del éxito
Limpié el polvo de sus sacos, hasta con mi lengua
Cumplí las normas, los horarios, los rigores de la apariencia
A la hora en punto dispuse comidas, encuentros, y orgías
Todo para ellos
Por complacerles: mentí, engañé, traicioné
Nunca ame (ni me amaron), pero supe usar, y serlo, a buen tiempo y con fingidas atenciones
Llegue incluso a creer que era rosa la sangre de los extraviados
Y que de sus cuerpos crecerían flores siempre abiertas al púnico pecado

El aseo cotidiano y el impecable traje para ser presentado en las cortes
Lucían en mí como en cualquier payaso de oportunidad rescatado en una tienda de saldos
Vivía atento a las exigencias del orden, diga usted señor, ordene amo, lo que usted diga jefe
Ideando conspiraciones y pesquisas contra los arteros enemigos de la norma y del sabio sultanato
Riendo vi llegar las ordenanzas de muerte, rodar cabezas... mearme en ellas era un deporte
Ávida era mi sed de superioridad, mi afán de cielo infinito, que estaba dispuesto a pactar por ello con Belcebú
Pero todos me veían de lejos y murmuraban, se protegían de mi y del contagio que inspiraba

Pero ahora, sin explicármelo,
Camino por la acera y miro impávido el tiempo de arena
He perdido el dulce rigor del horario programado
No hay vuelos acelerados al lugar de trabajo o del patíbulo
No más jefe, no más amo, no más insoportables compañeros sábelo todo
Por suerte me salvan del tedio la televisión y las margaritas, ya no los sueños, esos no quieren ensuciarse sobre mi almohada
Aún desfilan las carnes congeladas y se amontonan los odios del amanecer antes del desayuno

Cuando era joven solía correr por las calles y hablar como una lora
Era enorme e invulnerable, pero me encogí... no he dejado de hacerlo
Ahora preso en casa, mientras friego la indecente loza
Contemplo el agua que hace un remolino y
Pierdo el último poema cadavérico
Seguro de que es tiempo de iniciar la retirada
Y abrazarme a la (in)decorosa lama de la jubilación que he ganado.

martes, 26 de enero de 2010

Las conjugaciones del silencio


son como largos durmientes atorados entre el pecho y el infinito
superficiales estructuras que ni el limo devora con su pasión de molusco exitado
como una costra de mar granito en el horizonte del paladar
simulan una larga riada de imposibles, de acumuladas iras, de maldiciones nunca dichas
un andamio oxidado detrás de la lengua basáltica
con la que se alzaron templos, burós, cofradías, almas mater, sepulcros a la deriva
es un dolor de parto en la consciencia incrustada de la tarde
todo resuma naufragios en las escabrosas risotadas de la marea
en los remolinos rojisos donde descienden las nubes y el viento se confunden en el torrente y caen precipitadas como granizo
y en la boca pesan menos que los dilemas de la razón y el riesgo

de la oscurecida demencia legada por templos y misiones que estimulan
la puntual gana de soltar toda ancla y/o el cuerpo
nacen alas infinitas de murciélago
con ellas soltar los pesos a los pésames de turno es posible
y exhalar el aliento rutilante y dulcemente amargo de las últimas lloviznas
que bienviene el eterno abrazo de las libertarias redes del no decir media palabra
y cargar los trapos del mí mismo aunque sea al infierno de tu ausencia
o a la condena de tus labios que besan y reclaman con tanto atrevimiento.